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Los jeans son la prenda más universal y versátil del planeta porque es cómoda, resistente y duradera. Son básicos para niños, pues les encantan y a nosotros nos simplifican su vestuario. Con unos buenos pantalones denim están guapos y modernitos en cualquier edad y ocasión.
Es difícil encontrar el jean perfecto. ¿Cómo acertar con la talla, el patrón o el color con los niños? Crecen rápido y las medidas varían de una marca a otra.Hay claves que debes saber al comprar sus pantalones, y no te equivocarás.
Jeans Para niños
Acertar con la talla
A los niños no les suele gustar ir de tiendas, pero lo ideal es que tu hijo se pruebe el pantalón. Si vas a comprar jeans sin ellos, o bien online, toma las medidas del niño de cintura y largo de la entrepierna, y ten esos datos a mano.
Otro truco es llevar contigo un pantalón que esté usando y le quede bien. La comparación poniendo en contacto las dos prendas te asegurará el éxito.
El largo del pantalón debe estar siempre cerca del suelo, pero sin tocarlo, salvo los shorts, piratas o capri. Aunque con los niños y adolescentes está aceptado que lleven una o dos vueltas en el bajo, para preveer estirones.



Jeans según la edad y el uso

No te dejes llevar por un impulso. Inspecciona el pantalón y piensa antes de comprar en la edad y la actividad de tus hijos.
Si es un bebé y aún lleva pañales, deben ser pantalones fáciles de quitar y poner, o bien contar con abotonadura en toda la entrepierna. Deben tener ajuste de gomas (caucho) en la cintura, para que crezca a lo ancho con ellos.
El diseño debe ser suave para que no les roce, pero resistente para aguantar gateos, primeros pasos y caídas. Los reforzados en las rodillas son perfectos a esta edad.
Los niños y niñas de entre los dos y ocho años requieren Jeans cómodos, anchos o elásticos, y muy resistentes, porque tienen más actividad y son más "trastos". Que el botón y la cremallera sean fáciles de manejar para cuando comienzan a ir solitos al baño.
Los jeans para los niños de entre los ocho y los catorce años también deben ser resistentes y cómodos, pero ya debes tener en cuenta sus gustos. No los destrozan tanto, sobre todo las chicas, porque les empieza a gustar estar "guapas".
El corte y el talle
Hay que saber interpretar la información de la etiqueta. Según el patrón o corte, los jeans están a la moda, sientan mejor según fisonomía, o son claramente femeninos. Está el corte pierna recta, los clásicos que sientan bien a niños y niñas de cualquier altura y grosor, los skinny o "pitillos", que estilizan y alargan la figura, los boot cut, que comienzan a ensancharse en la rodilla y son más anchos en el bajo, y los flare leg, que también se ensanchan y alcanzan en el bajo forma de campana. Para comodidad extrema, los jeans skater, anchos desde la cadera hasta el final, y los tradicionalespetos.
La altura de la cintura o talle afecta a la comodidad del pantalón. A las adolescentes les gusta el talle super low rise, que arranca debajo de los huesos de la cadera. Las niñas se ven lindas con un tejano low rise, que les queda a la altura de la cadera y estiliza a las más gorditas, y para todos, niños y niñas, el classic rise, cómodo al ajustarse a la cintura o el ombligo.
Elegir el color oportuno
Según el color de los jeans pueden servir para su actividad cotidiana o para momentos especiales. Los blue jeans lavados a la piedra, los más básicos, son para ir al colegio, al parque o el uso diario, igual que los dyrty wash, también lavados a la piedra pero con un tono marrón o caqui, que les da un toque actual. Tus hijos tendrán un estilo desenfadado con los desgastados, con rotos o deshilachados.
Los de colores más oscuros, como los dark wash y los teñidos en gris o negro, son más sufridos y dan un toque sofisticado o serio para eventos familiares, culturales, o ir a la iglesia los domingos. Los jeans de colores, más utilizados para las niñas, requieren combinarlos con el resto de la ropa y muestran el desgaste.

Blog via: about.com escrito por Marian Álvarez
Hay que tener en cuenta sus gustos, sus ídolos y su personalidad



Está claro que, en su mayoría, y hasta que no son adolescentes, los niños y niñas prefieren los juguetes en vez de ropa ¿Cómo conseguir que les guste la ropa que les regalamos? ¿Podemos aprovechar para vestirles sin que se disgusten porque no consideran la ropa un juguete? Ten en cuenta estos consejos.


Niñas, niños, y la coquetería

Pocos queremos educar a nuestros hijos estableciendo diferencias sexistas, pero debemos reconocer que, incluso desde muy pequeños, los niños no dan tanta importancia a su atuendo o su aspecto, ni se dejan llevar por modas, y las niñas, en cambio, sí tienden a disfrutar de la ropa y la moda, movidas por el sentido de la coquetería, más acusado en la condición femenina.
Conocer la personalidad de los niños a los que vas a regalar ropa es muy importante. Si la niña es muy coqueta y le gusta presumir de sus trapitos, adelante. Sin embargo, puede ser una chica que, desde muy pequeña, prefiera estar cómoda y subirse a los árboles, por lo que detestará que le regalen una falda, por ejemplo. Siempre hay que tener en cuenta el nivel de coquetería de los niños y su grado de afición por la moda. Piensa que lo que más te van a agradecer es que estén cómodos, y que sea ropa que les dé autonomía.


Última moda

Por razones económicas, o por comodidad, podemos regalar a los pequeños cualquier prenda que les haga falta y cubra sus necesidades, pero que no les haga ninguna ilusión. En cambio, si les hace falta cualquier prenda, y se la compras pensando en la moda, seguro que tienes más posibilidades de que se convierta en su trapito favorito. Fíjate en cuáles son las últimas tendencias y en cómo van vestidos los niños y niñas de su entorno. Si se lleva el estampado animal, por ejemplo, y lo llevan puesto la mayor parte de las niñas de su grupo, seguro que acertarás con una faldita o una camiseta de leopardo.


Su color o estilo preferido

La mayor parte de los niños tienen un color favorito. Desde muy pequeños se suele notar esa preferencia en los juguetes, en una mantita, y en la ropa que les pones. Mi hijo adora sus pequeños calcetines rojos, y sólo tiene un año. Si eres la madre, esto lo sabes por defecto, pero si eres un tío, una abuela u otro familiar o amigo infórmate sobre las preferencias de color del niño o niña. Si su color es el rosa, cualquier prenda rosa será perfecta para regalar, aunque no sea el color de moda. Su personalidad se expresa también con este detalle, y su comodidad e ilusión están casi aseguradas.

Con estampación de héroes y personajes favoritos

También asegura el éxito a la hora de regalar ropa a los niños que ésta contenga estampaciones y dibujos de sus personajes favoritos. Un buen dibujo de Spiderman o El Capitán América, de las Monster High, Dora la Exploradora, Bob Esponja, Hello Kitty, o del mismo Papá Noel, y les dará igual que sea ropita interior que necesitan, un pijama del que no podrán presumir fuera de casa, o calcetines que siempre van escondidos. Estarán encantados con su personaje infantil en su atuendo.


Lo que llevan sus ídolos de la Tv, el cine o la música

Igual que en el punto anterior, pueden ser niños y niñas un poco más mayores que ya sean fans de estrellas del cine, la televisión o la música. No hace muchos años llevar cualquier ropita que Hanna Montana llevara en su serie de televisión o en sus conciertos era motivo de felicidad para muchas niñas. Una sudadera igual que las de Justin Bieber o de los protagonistas de "Crepúsculo", de un estilo concreto, como el gótico, puede ser perfecta para un chico que normalmente "pasa" de la ropa. Hay que estar atentos a quiénes son sus ídolos y agasajarles copiando su estilo. Otro acierto



Disfruta con tus hijos, preparando y haciendo volar a una cometa


La cometa es uno de los juguetes infantiles más populares entre los niños de todas las culturas. Muy poco se sabe acerca del origen de la cometa. Algunas leyendas mencionan China como el primer país donde se vio volar una cometa. Japón, así como otros países orientales, también señalan la cometa en sus leyendas.
Pero otras investigaciones van más allá: dicen que fue el gran explorador, Marco Polo, quien introdujo la cometa en Europa hace siglos. ¿Quieres hacer una cometa casera para tus hijos? ¡Es muy fácil!
cómo hacer una cometa con papel

Materiales


  • Una bolsa de plástico
  • 2 palos finos de madera o bambú o metal
  • Cuerda
  • Cinta adhesiva fuerte
  • Cordel para cometas
  • Una bobina o mango
  • Pintura acrílica
  • Un pincel

Cómo hacer, paso a paso, una cometa tradicional

1- De la bolsa de plástico hay que cortar una forma aproximadamente cuadrada dejando dos lados más grandes que los otros dos.
2- Cortar los palos del mismo tamaño que la cometa. Después, hay que cruzar los palos y atarlos en el centro. Con eso se hace la base, la estructura de la cometa.


3- Hecha la estructura, hay que pegarla con cinta adhesiva en la cometa. Dar la vuelta a la cometa y poner un trozo de cinta adhesiva justo en la cruz de la estructura. De esta forma, el plástico estará protegido para cuando pases el cordel.
4- Cortar un trozo de cordel para cometas, el doble de tamaño que la altura de la cometa. Asimismo, hay que coser o pasar un extremo del cordel por la parte frontal de la cometa y enrollar varias veces el centro de la estructura y volver a pasarlo por delante. Atar fuertemente.
5- Voltear la cometa. Pasar el otro extremo del cordel por la parte inferior de la cometa y estirar con cuidado hasta que quede tenso.
6- Atar el cordel volador a la brida, un poco más arriba del centro, ajustándolo cuando eche a volar la cometa.
7- Ahora decora la cometa. Se puede usar agua con detergente para que la pintura se seque mejor en el plástico.
8- Hacer la cola. La cola es lo que da estabilidad a la cometa. Haz una con plástico, cinco veces la altura de la cometa. ¡Feliz vuelo!!
Con el paso del tiempo, los tres primeros meses, para ser más puntuales, todo comienza a verse más claro en la relación entre el recién nacido y sus padres, se va ganando un orden que al principio parecía perdido. En esta regulación es necesario empezar a incluir rutinas y pausas de crianza que son fundamentales porque garantizan, en gran medida, la armonía, el equilibrio y la disciplina en la cotidianidad del hogar.



Según asegura Beatriz Collantes, psicóloga de Ciepse EE.UU. (Centro de Investigación y Evaluación Psicológica Educativa), las rutinas hacen parte de un principio de organización mental de esquemas que permiten que el niño entienda y aprenda que existe un momento y un espacio para cumplir determinada conducta, como por ejemplo comer, dormir, bañarse o lavarse los dientes.

Es en los primeros años de vida donde se tiene mayor receptividad y se da un aprendizaje duradero, por esto la importancia de enseñarles a través de actos repetitivos y constantes. “Mediante las rutinas interiorizan tareas elementales y también complejas. Aprenden a guardar sus juguetes después de haberse divertido con ellos, a tocar instrumentos, a practicar deportes e incluso a predecir lo que va a suceder luego de determinada situación, es decir, a relacionar una acción con su consecuencia”, dice María Martínez, psicóloga clínica.

En otras palabras, las rutinas son una forma de enseñarle a un niño, joven y más adelante adulto, cuáles son sus derechos y sus deberes, a respetar los límites, a contar con la seguridad necesaria para obtener de manera responsable lo que desea, a ser disciplinado, organizado y a vivir sanamente en una sociedad.

Ahora bien, hay que tener en cuenta que todas las personas tienen unos rasgos temperamentales que los identifican y que reflejan la forma en la que pueden llegar a reaccionar con respecto a una situación determinada. Dicho lo anterior, es importante que los padres identifiquen cuál es el tipo de carácter de sus hijos y cuál será entonces la mejor manera de aplicar dichas rutinas y pautas educativas. “A algunos les parece divertido lo que han hecho por lo que disfrutan poniéndolo en práctica y logran aprenderlo más rápido. Otros, en cambio, rechazan de inmediato la actividad porque no se sienten cómodos con esta y, por lo tanto, necesitarán de más paciencia, constancia y persistencia para lograr que la asimilen y la lleven a cabo de forma automática”, comenta María Fernanda Hurtado, psicóloga y directora de vivirlafamilia.com.

Lo importante, sea cual sea el caso, es hacer de todas las rutinas (de alimentación, descanso, higiene, juego y tareas propias de la vida escolar) rituales amorosos y divertidos y no obligaciones impuestas. Todas necesitan ser ejemplares y coherentes, todas deben llevarse a cabo con la misma constancia e intensidad para que puedan ser interiorizadas exitosamente.

Rutinas de oro

Alimentación:

Esta rutina, generalmente, inicia cuando el bebé empieza a descubrir nuevos sabores y consistencias. Aunque para algunos esta etapa resulta sencilla y divertida, para otros es bastante compleja y molesta, por lo que, en primera instancia, los padres deberán tener mucha paciencia y dedicación para lograr que esta actividad se convierta en algo placentero. “No es conveniente hacer de la hora de la comida una batalla, es necesario darles tiempo para que se habitúen, comprender sus respuestas de saciedad, gusto o disgusto; ser constantes con las horas y el lugar en el que se come, explicarles por qué se deben alimentar, y ser creativos para estimular su apetito, por ejemplo, sirviendo los alimentos en tazones de colores o haciendo divertidas figuras con ellos al momento de ponerlos en el plato”, argumenta la psicóloga Viviana Obando.

No cometa estos errores
 Evite utilizar espacios distintos al comedor para que el niño realice esta actividad. Él debe asociar este lugar con alimentación.
 No lo entretenga con juguetes, objetos o el televisor. Él debe ser consciente de la acción que está realizando.
 No use la comida como calmante o entretención.
 No la use tampoco como premio o castigo.
 No varíe las horas en las que le da de comer. Trate de ser constante en los tiempos. La doctora Hurtado recalca que “el horario de las comidas es de vital importancia, porque organiza los procesos biológicos en todo lo relacionado con el sistema gastrointestinal y nutricional, esto sin contar con los positivos aportes que se dan sobre el vínculo familiar cuando todos los miembros del hogar se disponen a compartir este momento”.

Descanso:
Descansar es vital a nivel cognitivo. El número de horas de sueño está directamente relacionado con el desempeño académico, la capacidad de concentración y de resolución de problemas, entre otras cosas.

¿Cómo lograr que duerman el tiempo suficiente?
El pequeño debe aprender a reconocer que su cuna o cama es sinónimo de reposo. Para lograrlo, asegura la especialista Collantes, es necesario hacer de este momento un ritual especial. “La noche debe convertirse en señal de descanso, por lo que el ritmo de la vida, a esa hora, debe ser más pausado, el tono de la voz más bajo y las luces de la casa más escasas. Luego, un baño de agua tibia, por ejemplo, podría resultar muy relajante; después un masaje con aceite; ropa cómoda; un mimo de ‘buenas noches’ y la arrulladora voz de mamá o papá susurrando una melodía de cuna o quizá algún relato llevarán al infante a dormir plácidamente”.
No cometa estos errores
 Evite acostarlo en lugares diferentes a su cuna o cama. Él debe familiarizarse con estos para lograr dormir tranquilamente.
 No lo duerma mientras realiza otras actividades, no encienda el televisor para ‘arrullarlo’, dedíquese a brindarle un ambiente apto para conciliar el sueño y establézcalo como un rito.
 Sea constante con los horarios destinados para realizar esta actividad.
 Si luego de haberse dormido se despierta, acompáñelo sin sacarlo de su cuna o cama y por ningún motivo lo lleve a su habitación.

Higiene y orden:
Los hábitos de aseo garantizan la salud de los seres humanos, mejoran la apariencia personal y, a su vez, permiten tener una mejor recepción dentro de una comunidad. Es posible que en algunos casos resulten aburridas para el menor, razón por la que será responsabilidad de los padres hacer de ellas actividades divertidas, a continuación le damos algunas ideas:
- Cree una historia o canción relacionada con el tema, en el que un personaje pasa diversas dificultades por no ser aseado y organizado. Descríbale cómo quien, por ejemplo, no se lava los dientes padece terribles dolores en estos por causa de las caries, o cómo alguien pierde su juguete favorito debido al desorden.

- Realice juegos de roles. Convierta a su hijo en un gran estilista y permita que él le lave su pelo y le realice peinados. Otra forma de poner en práctica los buenos hábitos de limpieza es aseando y reinventando por completo un lugar que él o ella habite de manera permanente; también puede realizar un relajante baño de burbujas e indicarle cómo debe bañarse.
- Cada vez que se bañe, lave los dientes, tienda la cama y recoja el desorden, invítelo a participar. A los niños les encanta imitar lo que otros hacen y este tipo de cosas no son la excepción. En general, todas las rutinas necesitan los mismos ingredientes para que sean efectivas: coherencia entre lo que se dice y se hace, ejemplo por parte de los adultos que rodean al infante, paciencia porque cada niño tiene su propio ritmo y, por último, creatividad para lograr que interioricen las acciones sin inconvenientes.

- Cree un cuadro grande y ubíquelo en un lugar visible. Puede hacer uno semanal para no saturarlo con varias acciones. Ejemplo: "La semana de los dientes limpios". Cada vez que él cumpla esta tarea, se pondrá una carita feliz y, además, tendrá una recompensa. De lo contrario, habrá una carita triste, pero no un castigo.


Información recopilada del 'ABC del Bebé'

Bondad. Sinceridad. Honradez. Lealtad. Son los cuatro valores esenciales que nunca deberíamos descuidar a la hora de educar a nuestros hijos. Al menos es lo que piensa Leopoldo Abadía, economista, pensador, padre y abuelo (tiene 12 hijos y 40 nietos). 

Lo malo es que estos valores ya no son lo que eran. Todos los conceptos cambian en nuestra nueva sociedad de las prisas y las nuevas tecnologías. ¿Lealtad incluye atender a los cientos de 'supuestos amigos' que tenemos en las redes sociales? ¿Se debe ser sincero siempre y no conseguir ese trabajo que terminará en manos del que mintió en su currículum? 

Educa a tu hijo para que entienda que no todo vale

Madre abraza hijo

Leopoldo Abadía se lamenta del curso que lleva la nueva sociedad, en donde parece que todo vale para conseguir lo que uno desea. Trepar, aunque tengamos que traicionar a un amigo. Llegar, aunque tengamos que mentir. Conquistar, aunque tengamos que hacer daño a los demás. ¿Son los valores esenciales que queremos para nuestros hijos?
¿Por qué muchos padres se empeñan en que sus hijos estudien la carrera que mejor salida tiene en el mercado? ¿Qué mensaje les quieren transmitir? Según Leopoldo Abadía, es mejor dejar que nuestro hijo estudie lo que le gusta e insistir en que sea el mejor en esa profesión. Es la única forma de triunfar: esforzarse por ser el mejor en lo que uno ama.

Otros mensajes de Leopoldo Abadía sobre la educación de los niños

- El detalle importa. El detalle, de hecho, es lo esencial en la vida. 
- Hay que tratar a cada hijo como es. Hay que querer a cada hijo como es, no como quisiéramos que fuera.
- Hay que escuchar a nuestro hijo cuándo él quiere que le escuchemos, no cuando nosotros queramos.
- Las reuniones familiares para contarse las cosas no se planean. Surgen.
- Lo normal es que en la vida haya tramos cómodos e incómodos. Ayuda a tu hijo a entender que nada es fácil y que encontrará problemas. El objetivo es que se sienta capaz de superarlos.

Fuente: GuiaInfantil.com