Manualidades recicladas ¡con tapones de plástico!


Manualidades recicladas

¿Te gusta el reciclaje creativo? ¡A nosotros nos encanta! Por eso no nos cansamos de mostrarte manualidades recicladas, y en este caso se trata de divertidos proyectos con tapones de botellas de plástico.
Haremos diferentes animalitos -pájaros, arañas, mariquitas, abejas y libélulas. ¿Te gustaría ver estas manualidades con tapones de plástico?
¡Qué lindas son la mariquita y la abeja de la imagen principal! No hay mucho que explicar, solo es cuestión de darse un poco de maña con los pinceles para pintar rayas, motas y ojitos usando acrílicos. Para completar la ilusión podemos pegar alas de cartulina. En este casa las antenas están hechas con alfileres, en el caso de que la manualidad sea hecha por los peques, podemos pegar una antenas hechas con palillos o papel enrollado. (Fuente: Guide Central)
Manualidades infantiles
Manualidades con tapones
Manualidades para niños
Manualidades recicladas

¿Es un niño hiperactivo o nervioso?

Ser un niño hiperactivo o nervioso no es lo mismo. Aquí te decimos cuáles son las diferencias.

¿Es un niño hiperactivo o nervioso?

Es normal que los niños tengan mucha energía y gran actividad motora, pero en algunos casos, cuando parece que nunca se cansan se debe a que son hiperactivos. Pero, ¿cómo se puede distinguir a un niño hiperactivo de un niño nervioso?

0-1 AÑO

Niño hiperactivo: Llora mucho, tiene el sueño ligero, irregular e intranquilo. Rechaza las caricias, es muy inquieto y gatea con dificultad. 

Niño nervioso:  Llora con frecuencia y tiene dificultades para adaptarse a los horarios; sin embargo, poco a poco, a los largo del primer año es capaz de establecer rutinas de alimentación y sueño. 

2-3 AÑOS

Niño hiperactivo: Presenta retraso en el desarrollo del lenguaje y motricidad, se excita con cualquier actividad y le cuesta trabajo obedecer las peticiones de cualquier persona. 

Niño nervioso: Su desarrollo del habla es normal, aunque tiende al tartamudeo en situaciones de estrés. Es muy inquieto, no puede calmarse y concentrarse en algo que le interese. No siempre hace caso, pero poco a poco va aprendiendo las normas, tanto del colegio como de su casa. 

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4-5 AÑOS

Niño hiperactivo: Tiene cambios bruscos de humor y problemas para adaptarse en el colegio. Pelea con sus compañeros, no pone atención a la clase y es muy propenso a sufrir caídas y accidentes.

Niño nervioso. Se lleva bien con otros niños, aunque suele ser tímido. Prefiere los juegos al aire libre a los sedentarios y le encantan los deportes. Como se desfoga con ellos, al practicarlos se siente mejor, más tranquilo. Es muy activo, pero obedece a sus padres y va asimilando algunas normas.

Si quieres saber más sobre el el niño hiperactivo, dale click aquí. 

Aprender a compartir
Aprender a compartir
La cualidad de compartir no es innata, es un valor que se aprende en casa.

Cuando los niños tienen entre tres y cinco años suelen ser egoístas de manera natural, por ello es que los papás deben enseñarles a compartir con los demás, ya que la generosidad es un valor que lo ayudará a tener una buena relación con las personas que lo rodean.

Claves para enseñarle a compartir 

Desde casa se pueden valorar algunos aspectos para que el niño aprenda a compartir, por ejemplo:

1. Jugar con el pequeño con juegos que tengan una meta común que potencien la colaboración entre equipos.

2. Puedes enviar un lunch o materiales que tenga que compartir con sus amigos de la escuela. 

3. Cuando exista una pelea, hay que hablar con él para potenciar su empatía y ver qué está ocurriendo entre los niños. De este modo se le puede explicar cómo su amiguito está triste porque no quiere prestarle el muñeco y si juegan los dos, todo será más divertido. 

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4. Se le debe dar espacio para que aprenda a solucionar los problemas con sus iguales aunque el concepto de compartir aún no lo tenga muy claro. Sólo si es necesario el adulto intervendrá y le dará pautas claras para guiar la situación en favor de compartir.
5. Hay que explicarle al niño que si comparte con los demás niños no va a perder sus “objetos de valor”  porque después se lo devolverán y además podrá tener la oportunidad de que esos niños luego le presten sus juguetes.
6. Hay que respetar las cosas de los hijos de la misma forma en la que pedimos que respeten las nuestras. Para ello hay que tratar bien sus pertenencias y pedir permiso antes de tomar prestado sus cosas, sea cuál sea para que tenga la opción de decir que sí o que no. En casa,  todos deben respetar las cosas de todos.
7. Si va a tener invitados  se puede hablar con el pequeño para que decida qué juguetes querrá compartir y cuáles desea guardar, de este modo también tendrá opción de decidir si quiere o no compartir sus cosas y por qué.

¿Por qué es importante comer en familia?¿Por qué es importante comer en familia?

Diversos estudios constatan que cuando comemos fuera de casa tendemos a consumir más calorías. Y no solo porque escogemos alimentos más calóricos (Ej.: salsas, postres, etc.) sino porque el tamaño de las raciones que nos sirven suele ser superior a las que nos servimos en casa.

De hecho, uno de los manuales de referencia para los dietistas-nutricionistas, detalla que las raciones y las calorías que los restaurantes y los establecimientos de comida para llevar ofrecen para un menú superan a menudo las necesidades energéticas de todo el día de una persona.

Comer en familia: menos obesidad y dieta más sana

Como acabamos de ver, comer a menudo fuera de casa puede hacernos ganar más peso de lo debido con el paso de los años. ¿Funcionará al revés si comemos en familia? Según diversos estudios y varias entidades sanitarias, sí.

Un consenso relacionado con la prevención y el tratamiento de la obesidad infantil y juvenil refrendado por doce sociedades científicas de referencia en diciembre de 2007 (revista Pediatrics) aconseja preparar más comidas en el hogar, en vez de comer en un restaurante, y comer en familia como mínimo 5 o 6 veces por semana.

Estos dos consejos junto a otros, como realizar una hora de ejercicio físico o tomar más de cinco raciones de frutas y hortalizas a diario, forman parte no ya de la prevención, sino incluso del tratamiento” de la obesidad infantil y juvenil.

Compartir la mesa, más salud emocional

Más allá de la dieta, cuando compartimos la mesa a menudo estamos fomentando dinámicas interpersonales más positivas, debido a que existe una mejor comunicación.
En este sentido, algunas investigaciones señalan que aumentar la frecuencia de las comidas familiares esté relacionado con menores síntomas depresivos en niños y con menos casos de trastornos del comportamiento alimentario.

Fuente: Padres e hijos

Recetas infantiles

¿Tenéis fanáticos de los coches en casa? Podéis sorprenderlos con alguna de estas sencillas recetas para niños ¡de coches! Coches muy especiales hechos de fruta, o sándwiches, o también cupcakes… os traemos muchas ideas originales para que la merienda sea una ocasión especial.
Si os gusta dedicar un ratito a preparar platos divertidos y originales para los peques, os encantarán estas recetas para niños. ¿Las vemos?
En la imagen principal hemos visto la primera idea, unos cupcakes de Rayo McQueen que a los fans de Cars les encantarán. Si estáis organizando un cumpleaños infantil, además de la tarta de cumpleaños de Cars podéis preparar estos cupcakes. Para cubrir las magdalenas, usaremos glaseado rojo. La parte de los ojos es una chocolatina blanca clavada en la magdalena, antes de cubrirla con el glaseado. Los detalles como las ruedas, los ojos y los faros podéis hacerlos con lacasitos. (Fuente: Disney Family)

Recetas para niños, coches de fruta

Recetas para niños

Estos sencillos coches no son más que un gajo de fruta, con ruedas de uvas pinchadas con un palillo. Ya os habíamos mostrado algo muy parecido pero hecho con manzanas, cuando vimos unas meriendas sanas y divertidas.

Recetas para niños, coches de tostada

Recetas para niños

El secreto de estos coches tostada está en la elección del pan. Debe ser una hogaza más bien plana, como se ve en la imagen. Podemos recortar los cristales y las ruedas en lonchas de queso y pegarlas a la tostada con un poco de mayonesa o queso crema.

Recetas para niños, coches de sándwich

Recetas para niños

Recetas para niños, coches de fruta 2

Recetas infantiles

¡Qué coche más rico! Un simple plátano se convierte en un divertido cochecito, agregando unas ruedas hechas con rebanadas de plátano y fresas pinchadas con un palillo. Los ‟pasajeros” ¡son otras fresas! No olvideis rociar el plátano con zumo de limón para que no se ponga negro.
¿Qué os parecen estos cochecitos comestibles?




Disfruta con tus hijos, preparando y haciendo volar a una cometa


La cometa es uno de los juguetes infantiles más populares entre los niños de todas las culturas. Muy poco se sabe acerca del origen de la cometa. Algunas leyendas mencionan China como el primer país donde se vio volar una cometa. Japón, así como otros países orientales, también señalan la cometa en sus leyendas.
Pero otras investigaciones van más allá: dicen que fue el gran explorador, Marco Polo, quien introdujo la cometa en Europa hace siglos. ¿Quieres hacer una cometa casera para tus hijos? ¡Es muy fácil!
cómo hacer una cometa con papel

Materiales


  • Una bolsa de plástico
  • 2 palos finos de madera o bambú o metal
  • Cuerda
  • Cinta adhesiva fuerte
  • Cordel para cometas
  • Una bobina o mango
  • Pintura acrílica
  • Un pincel

Cómo hacer, paso a paso, una cometa tradicional

1- De la bolsa de plástico hay que cortar una forma aproximadamente cuadrada dejando dos lados más grandes que los otros dos.
2- Cortar los palos del mismo tamaño que la cometa. Después, hay que cruzar los palos y atarlos en el centro. Con eso se hace la base, la estructura de la cometa.


3- Hecha la estructura, hay que pegarla con cinta adhesiva en la cometa. Dar la vuelta a la cometa y poner un trozo de cinta adhesiva justo en la cruz de la estructura. De esta forma, el plástico estará protegido para cuando pases el cordel.
4- Cortar un trozo de cordel para cometas, el doble de tamaño que la altura de la cometa. Asimismo, hay que coser o pasar un extremo del cordel por la parte frontal de la cometa y enrollar varias veces el centro de la estructura y volver a pasarlo por delante. Atar fuertemente.
5- Voltear la cometa. Pasar el otro extremo del cordel por la parte inferior de la cometa y estirar con cuidado hasta que quede tenso.
6- Atar el cordel volador a la brida, un poco más arriba del centro, ajustándolo cuando eche a volar la cometa.
7- Ahora decora la cometa. Se puede usar agua con detergente para que la pintura se seque mejor en el plástico.
8- Hacer la cola. La cola es lo que da estabilidad a la cometa. Haz una con plástico, cinco veces la altura de la cometa. ¡Feliz vuelo!!
Con el paso del tiempo, los tres primeros meses, para ser más puntuales, todo comienza a verse más claro en la relación entre el recién nacido y sus padres, se va ganando un orden que al principio parecía perdido. En esta regulación es necesario empezar a incluir rutinas y pausas de crianza que son fundamentales porque garantizan, en gran medida, la armonía, el equilibrio y la disciplina en la cotidianidad del hogar.



Según asegura Beatriz Collantes, psicóloga de Ciepse EE.UU. (Centro de Investigación y Evaluación Psicológica Educativa), las rutinas hacen parte de un principio de organización mental de esquemas que permiten que el niño entienda y aprenda que existe un momento y un espacio para cumplir determinada conducta, como por ejemplo comer, dormir, bañarse o lavarse los dientes.

Es en los primeros años de vida donde se tiene mayor receptividad y se da un aprendizaje duradero, por esto la importancia de enseñarles a través de actos repetitivos y constantes. “Mediante las rutinas interiorizan tareas elementales y también complejas. Aprenden a guardar sus juguetes después de haberse divertido con ellos, a tocar instrumentos, a practicar deportes e incluso a predecir lo que va a suceder luego de determinada situación, es decir, a relacionar una acción con su consecuencia”, dice María Martínez, psicóloga clínica.

En otras palabras, las rutinas son una forma de enseñarle a un niño, joven y más adelante adulto, cuáles son sus derechos y sus deberes, a respetar los límites, a contar con la seguridad necesaria para obtener de manera responsable lo que desea, a ser disciplinado, organizado y a vivir sanamente en una sociedad.

Ahora bien, hay que tener en cuenta que todas las personas tienen unos rasgos temperamentales que los identifican y que reflejan la forma en la que pueden llegar a reaccionar con respecto a una situación determinada. Dicho lo anterior, es importante que los padres identifiquen cuál es el tipo de carácter de sus hijos y cuál será entonces la mejor manera de aplicar dichas rutinas y pautas educativas. “A algunos les parece divertido lo que han hecho por lo que disfrutan poniéndolo en práctica y logran aprenderlo más rápido. Otros, en cambio, rechazan de inmediato la actividad porque no se sienten cómodos con esta y, por lo tanto, necesitarán de más paciencia, constancia y persistencia para lograr que la asimilen y la lleven a cabo de forma automática”, comenta María Fernanda Hurtado, psicóloga y directora de vivirlafamilia.com.

Lo importante, sea cual sea el caso, es hacer de todas las rutinas (de alimentación, descanso, higiene, juego y tareas propias de la vida escolar) rituales amorosos y divertidos y no obligaciones impuestas. Todas necesitan ser ejemplares y coherentes, todas deben llevarse a cabo con la misma constancia e intensidad para que puedan ser interiorizadas exitosamente.

Rutinas de oro

Alimentación:

Esta rutina, generalmente, inicia cuando el bebé empieza a descubrir nuevos sabores y consistencias. Aunque para algunos esta etapa resulta sencilla y divertida, para otros es bastante compleja y molesta, por lo que, en primera instancia, los padres deberán tener mucha paciencia y dedicación para lograr que esta actividad se convierta en algo placentero. “No es conveniente hacer de la hora de la comida una batalla, es necesario darles tiempo para que se habitúen, comprender sus respuestas de saciedad, gusto o disgusto; ser constantes con las horas y el lugar en el que se come, explicarles por qué se deben alimentar, y ser creativos para estimular su apetito, por ejemplo, sirviendo los alimentos en tazones de colores o haciendo divertidas figuras con ellos al momento de ponerlos en el plato”, argumenta la psicóloga Viviana Obando.

No cometa estos errores
 Evite utilizar espacios distintos al comedor para que el niño realice esta actividad. Él debe asociar este lugar con alimentación.
 No lo entretenga con juguetes, objetos o el televisor. Él debe ser consciente de la acción que está realizando.
 No use la comida como calmante o entretención.
 No la use tampoco como premio o castigo.
 No varíe las horas en las que le da de comer. Trate de ser constante en los tiempos. La doctora Hurtado recalca que “el horario de las comidas es de vital importancia, porque organiza los procesos biológicos en todo lo relacionado con el sistema gastrointestinal y nutricional, esto sin contar con los positivos aportes que se dan sobre el vínculo familiar cuando todos los miembros del hogar se disponen a compartir este momento”.

Descanso:
Descansar es vital a nivel cognitivo. El número de horas de sueño está directamente relacionado con el desempeño académico, la capacidad de concentración y de resolución de problemas, entre otras cosas.

¿Cómo lograr que duerman el tiempo suficiente?
El pequeño debe aprender a reconocer que su cuna o cama es sinónimo de reposo. Para lograrlo, asegura la especialista Collantes, es necesario hacer de este momento un ritual especial. “La noche debe convertirse en señal de descanso, por lo que el ritmo de la vida, a esa hora, debe ser más pausado, el tono de la voz más bajo y las luces de la casa más escasas. Luego, un baño de agua tibia, por ejemplo, podría resultar muy relajante; después un masaje con aceite; ropa cómoda; un mimo de ‘buenas noches’ y la arrulladora voz de mamá o papá susurrando una melodía de cuna o quizá algún relato llevarán al infante a dormir plácidamente”.
No cometa estos errores
 Evite acostarlo en lugares diferentes a su cuna o cama. Él debe familiarizarse con estos para lograr dormir tranquilamente.
 No lo duerma mientras realiza otras actividades, no encienda el televisor para ‘arrullarlo’, dedíquese a brindarle un ambiente apto para conciliar el sueño y establézcalo como un rito.
 Sea constante con los horarios destinados para realizar esta actividad.
 Si luego de haberse dormido se despierta, acompáñelo sin sacarlo de su cuna o cama y por ningún motivo lo lleve a su habitación.

Higiene y orden:
Los hábitos de aseo garantizan la salud de los seres humanos, mejoran la apariencia personal y, a su vez, permiten tener una mejor recepción dentro de una comunidad. Es posible que en algunos casos resulten aburridas para el menor, razón por la que será responsabilidad de los padres hacer de ellas actividades divertidas, a continuación le damos algunas ideas:
- Cree una historia o canción relacionada con el tema, en el que un personaje pasa diversas dificultades por no ser aseado y organizado. Descríbale cómo quien, por ejemplo, no se lava los dientes padece terribles dolores en estos por causa de las caries, o cómo alguien pierde su juguete favorito debido al desorden.

- Realice juegos de roles. Convierta a su hijo en un gran estilista y permita que él le lave su pelo y le realice peinados. Otra forma de poner en práctica los buenos hábitos de limpieza es aseando y reinventando por completo un lugar que él o ella habite de manera permanente; también puede realizar un relajante baño de burbujas e indicarle cómo debe bañarse.
- Cada vez que se bañe, lave los dientes, tienda la cama y recoja el desorden, invítelo a participar. A los niños les encanta imitar lo que otros hacen y este tipo de cosas no son la excepción. En general, todas las rutinas necesitan los mismos ingredientes para que sean efectivas: coherencia entre lo que se dice y se hace, ejemplo por parte de los adultos que rodean al infante, paciencia porque cada niño tiene su propio ritmo y, por último, creatividad para lograr que interioricen las acciones sin inconvenientes.

- Cree un cuadro grande y ubíquelo en un lugar visible. Puede hacer uno semanal para no saturarlo con varias acciones. Ejemplo: "La semana de los dientes limpios". Cada vez que él cumpla esta tarea, se pondrá una carita feliz y, además, tendrá una recompensa. De lo contrario, habrá una carita triste, pero no un castigo.


Información recopilada del 'ABC del Bebé'